La Casa Museo Fundación Amalio es uno de esos lugares sevillanos, poco conocidos aún, pero con un valor artístico tan grande como la Giralda. Ella, la Giralda, protagonista indiscutible de la obra pictórica y escultórica de Amalio García del Moral. Una casa, su casa, llena de arte. Pero llena también de la historia de una Andalucía que Amalio supo plasmar en sus lienzos con auténtica maestría. Como sólo los genios saben hacer.

Vistas desde Casa Museo Fundación Amalio. Plaza de Doña Elvira 7. Sevilla
Vistas desde Casa Museo Fundación Amalio. Plaza de Doña Elvira 7. Sevilla

Amalio nació en Granada en 1922. Siendo un niño ya mostraba su talento para el arte. Hay quien nace siendo artista. Y artistas que nacen con varios dones. Así nació Amalio, dotado para la pintura pero también para la poesía.

Fue un día de primavera, recién llegado de Granada, cuando Amalio se enamoró de la Giralda. La impresionante vista desde la C/ Placentines lo cautivó y desde entonces el embrujo de esta torre sería plasmado por él en una producción pictórica y escultórica. Primero se propuso pintarla 100 veces, pero se le quedaron cortas. Después pensó en hacerlo 200 Pero también le parecieron pocas. Finalmente fueron 365: “Los 365 Gestos de la Giralda”, una colección única.

“Amalio le ha puesto esta casa a la Giralda para hacerla suya”.

Esta frase dicha por el artista demuestra su profundo amor y admiración por la Giralda. Su estudio no podía estar en otra casa que no tuviera vistas a Ella. Y en la fachada de su casa estudio (donde vivió hasta su muerte en 1995), que hoy es también su fundación y museo, se expone esta frase escrita en castellano, árabe y hebreo sobre una cerámica, como símbolo de la tolerancia y convivencia entre pueblos.

Esta tolerancia entre pueblos y razas la encontramos también en otro pintor español del s.XX (aún en activo) contemporáneo de Amalio (y muy admirado por nosotros). Albert Pujolar Soler, pintor catalán de origen judío, considerado como “el pintor de la paz”. Ambos utilizan a personajes reales como modelos, con una fuerte predilección por los personajes del “pueblo”, por retratar la belleza de rostros anónimos, captando la esencia de sus razas y costumbres.

Así, con esa apuesta por el personaje de a pie, el anónimo e incluso los de menos escala social, buscando retratar la esencia del pueblo pero también reivindicando sus derechos y necesidades, Amalio pinta con genialidad absoluta el espíritu del pueblo gitano, dándole la misma dignidad que hubiera aportado al lienzo de cualquier hombre ilustre.

Sus cuadros hay que verlos de cerca, de lejos. Observando cada pincelada, cada perspectiva. Pero también hay que tocarlos. “Tactopinturas”. Una comunicación con la obra que va más allá de la visión. Amalio incluso juega con nosotros. Al escondite. Buscar en sus obras a su musa favorita, la Giralda, se convierte en una de las actividades a las que nos animan a jugar en su Fundación. Jugar al escondite, tocar sus obras, descubrir su museo con los ojos cerrados o disfrutar sus obras a la par que disfrutamos de música en directo.

Desde ProyectandoARTE os animamos a descubrir qué guarda sus salas y qué se ve a través de sus ventanas.

En el nº 7 de la sevillana Plaza de Doña Elvira. Casa Museo Fundación Amalio. Un lugar por descubrir.

“Aún conservo el acecho en las pisadas de cuando te rondaba al pie de tus caricias” (posdata de “Alquibla” obra poética. Amalio García del Moral. 1983)